Sáb. Dic 7th, 2019

Given: La cuerda rota de Mafuyu

Una guitarra sin sonido… El significado de los sentimientos y de cómo la música puede conectar y transformar a las personas.

¡Bienvenidos seguidores de El Culto Del Anime! La temporada de verano ya finalizó, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de hablar una vez más de una de las obras que más nos cautivó en este nuevo post: «Given: La cuerda rota de Mafuyu». Si alguien no la ha visto todavía, os recordamos que también le dedicamos un post de primeras impresiones, así como un merecido puesto en el top 5 de los mejores animes de verano 2019. Dicho esto, comenzamos:

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Given es una serie producida por el estudio Lerche y que consta de un total 11 episodios. Además, ya ha sido confirmada una película para primavera del 2020 que, en principio, actuará de secuela de esta primera temporada.

La historia de Given trata de encontrar, a través de sus personajes y las situaciones que los rodean, el verdadero significado de los sentimientos y de cómo la música puede conectar y transformar a las personas. El desapego por lo que antes nos apasionaba, el amor no correspondido, el amor que surge entre dos personas y la incapacidad de expresar un sentimiento son algunos de los temas abordados, y es este último (lo que siente el personaje de Mafuyu) el que actúa de hilo narrativo principal de la temporada.

Una guitarra sin sonido

Las emociones, para todo ser sentiente, son reacciones subjetivas a diferentes estímulos y sentimientos. Ejercen una gran influencia sobre nosotros y afectan a nuestro pensamiento y a nuestra conducta, siendo vitales para poder alcanzar el bienestar y el óptimo desarrollo de la persona. Tanto para comprender a otros como a nosotros mismos, debemos entender y expresar nuestras emociones, aprendiendo en base a las experiencias emocionales ya vividas. Por poner un ejemplo general, sabemos que si alguien sonríe es porque está feliz; lo sabemos porque nosotros mismos también hemos experimentado ese sentimiento (felicidad) y lo hemos expresado (sonreímos) en otras ocasiones y, por tanto, comprendemos lo que está sintiendo la otra persona. Compartimos lo que sentimos para comunicarnos con los demás. Sin embargo, ¿qué sucede cuando cesa esta comunicación?

Mafuyu Sato, un tímido y callado estudiante de secundaria, sufre, de la noche a la mañana, un duro e inesperado golpe: Yuki, su pareja y amigo de la infancia, decidió quitarse la vida. Sin tiempo para asimilarlo y entenderlo, todos se reúnen y lloran la trágica pérdida de una persona que estaba enamorada, amaba la música y tenía toda la vida por delante. Este repentino suceso sacude a Mafuyu por dentro.

«Ocurrió cierto invierno, ocurrió cierta tarde…”

Antes de lo ocurrido, Yuki y él tuvieron una discusión; según los amigos allí presentes, miembros de la banda de Yuki, no fue nada grave ni especialmente importante. Sin embargo, ni Mafuyu ni ellos podían saber qué pasaba por la cabeza de Yuki ni cómo se sentía. Cuando quiso darse cuenta, fue demasiado tarde: la cuerda de Mafuyu se rompió y su corazón dejó de producir sonido.

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Hemos dicho que la emoción aparece como una respuesta a un sentimiento: podemos reír cuando estamos alegres, gritar cuando nos enfadamos y llorar cuando estamos tristes. Para producir una emoción acorde a lo que estamos sintiendo (de manera que comunique a los demás cómo nos sentimos), es importante aceptar primero esos sentimientos. ¿Y si no sabemos cómo sentirnos?

-“¿Te gusta alguien? Si esa persona dejara este mundo de repente, ¿qué dirías? ¿Te sentirías solo? ¿Triste? ¿La extrañarías?”

-“La verdad, no sabría qué decir”.

-“Yo tampoco”.

Toda la gente de su alrededor espera que Mafuyu llore: debe sentirse triste, dolido y desanimado. Pero, sorprendentemente, es incapaz de llorar. No puede cumplir con las expectativas de los demás, así como tampoco puede cumplir con las suyas propias. A priori, no sabe cómo expresarse porque tampoco sabe cómo sentirse, pero esto no es del todo cierto.

Mafuyu siente que soporta una dura carga, una maldición. Fueron sus últimas palabras hacia Yuki (“¡¿Morirías por mí, entonces?!”) las que cortaron su cuerda y pusieron los clavos de su cruz. Confuso de no saber qué sentir, frustrado por no poder llorar y dolido por no haberse despedido, la única salida que ve Mafuyu es huir y dejar atrás todo cuanto le recuerda a él, incluidos sus amigos comunes de la infancia. Con una vieja guitarra rota entre sus brazos (el único recuerdo de Yuki), decide tomar distancia de su pasado.

Todo cambia el día que conoce a Ritsuka Uenoyama, guitarrista de otra banda que, tras un encuentro fortuito, decide arreglar la guitarra a la que tanto se aferra cambiando las cuerdas rotas por otras nuevas. Ese primer encuentro y esa inocente acción ponen la primera piedra del camino que debe emprender Mafuyu para ajustar cuentas con su pasado y comenzar a sanar su herida.

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«No puedo perdonarte… ni perdonarme. Pero quiero hacerlo. Te extraño».

El sonido de una guitarra

A veces cuesta poner en palabras un sentimiento. De igual manera, en ocasiones encontramos dificultades entendiendo a las personas que nos rodean porque no alcanzamos a comprender cómo se sienten. De nada sirve tocar la guitarra si nadie la escucha y viceversa; cambiar la cuerda rota solo no sirve.

Por capricho o por azares del destino, Mafuyu termina conociendo a los compañeros de la banda de Uenoyama (Haruki al bajo y Kaji a la batería); ya sea para seguir adelante o porque se aferra al pasado, decide que quiere aprender a tocar la guitarra de Yuki. Sin embargo, la distancia que lo separaba de Uenoyama comienza a acortarse el día que Mafuyu canta y, por primera vez en mucho tiempo, su voz alcanza a alguien.

A pesar de esto, no puede seguir adelante, no está avanzando. Le aterra afrontar sus sentimientos y prefiere sumirse en una nueva rutina (ir a clase, jugar al baloncesto, trabajar a media jornada, ensayar con la guitarra y juntarse con la banda). Por desgracia, negar esos sentimientos solo retrasa lo inevitable y tarde o temprano debe aceptar lo que siente; no puede huir de todo para siempre. Incapaz de superar la situación, se siente torpe por no saber reaccionar (“Siempre me dicen que luzco como si nunca sintiera nada”) y le duele no poder llorar, pero enfrentar su pasado le causa un pánico irracional.

«Cuando se encuentra de manera casual con su viejo amigo Hiiragi, Mafuyu entra en pánico y sale corriendo.»

No obstante, la voz de Mafuyu, aquella que nadie llegaba a oír, ya alcanzó a alguien una vez y Uenoyama le encomienda una tarea: escribir la letra de una canción. Dada la ausencia de un vocalista, ve perfecto el puesto y no ceja en su empeño hasta que finalmente Mafuyu acepta el cargo y la tarea asignada. Aun con todo ello, sigue sin poner sus emociones y sentimientos en palabras para la canción, pero su carácter tímido y reservado comienza a erosionarse; esfuerzos del día a día que parecen inútiles y minúsculos van haciendo mella y, poco a poco, contacta de nuevo con sus viejos amigos. Mafuyu se está esforzando de verdad.

“No poder llorar es muy doloroso. Duele tanto que quisiera ponerme a gritar.
Siempre quise que alguien lo entendiera. Aunque solo fuera un poco”.

Si quiere que alguien le entienda, debe aceptar lo que siente: arrepentimiento por no haber visto venir la situación, por no conocer los sentimientos de Yuki y no saber cuán importante era la música para él; se siente tan arrepentido y profundamente triste que cree que aceptar dichos sentimientos sería admitir que, quizá, pudo haberlo evitado. No puede perdonar a Yuki por no haberle contado cómo se sentía, como tampoco puede perdonarse a sí mismo por no entenderle.

Y será en medio del calor del escenario, con un micro y una guitarra, y entre desconocidos y amigos que siente (por primera vez en mucho tiempo) que le observan, que arrancará esas palabras que no le dejaban avanzar. Aun si hacerlo puede cortar la cuerda de su corazón, habrá alguien que pueda cambiarla y arreglarla por él, y de seguro ayudará a sanar su herida, aunque solo sea un poco.

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La música es el milagro que pone en acordes, voces y letras lo que no podemos expresar. No importa que no conozcamos a la persona o no sepamos su historia, entendemos el sentimiento. De esta manera, Mafuyu, junto con Uenoyama, Haruki y Kaji, firma una carta de despedida para Yuki, a quien siempre extrañará, con la esperanza de poder ser comprendido.

“Hubo alguien a quien perdí,

alguien que estuvo junto a mí.

Esa es toda la historia.

Aunque tu todo llegue a perder su apariencia,

siempre vivirás en mi interior”.

¡Y hasta aquí el post de hoy! No cabe duda de que el estudio y su equipo han hecho un buen trabajo adaptando Given, cuya emisión corrió a cargo de Crunchyroll y su manga, os recordamos, podéis adquirirlo en España de manos de la editorial Milky Way Ediciones. ¿Qué impresiones os dejó Given? ¿Os ha gustado? ¿Empatizasteis con Mafuyu? Podéis contárnoslo y dejarnos comentario en nuestras redes sociales y os leemos.

¡Muchas gracias por leer hasta aquí seguidores de El Culto Del Anime!

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